lunes 30 de enero de 2012

Todo es más sencillo de lo que parece

Se trata de no molestar al otro. Si me levanto a las 7 de la mañana y quedará alguien durmiendo en casa me cuidaré mucho de  no dar portazos, no mear en el pocillo del retrete (ni a las 7 ni a ninguna otra hora), si la cafetera es de cafés individuales hacer mi café, limpiar el artilugio y volver a colocarlo en la cafetera, deslizarme suavemente por el pasillo aunque lleve botas de ranger, saludar cordialmente a todo el que encuentre y así sucesivamente. Y fuera de casa, lo mismo, aunque aquí las precauciones se multiplican hasta el infinito. Es muy sencillo: se trata de no molestar al otro. Hasta luego.